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jun 15

ENTROPIÓN

El entropión se caracteriza por la rotación hacia adentro del borde del párpado. El borde del párpado y las pestañas, o incluso la piel del párpado, están en contacto con el globo ocular, en vez de estarlo solamente la conjuntiva. Se distinguen las siguientes formas, según su mecanismo de producción:

Entropión congénito.

 

Entropión espástico o senil.

Las fibras desplazadas del músculo orbicular de los párpados hacen que las pestañas del párpado inferior se vuelvan hacia adentro. La intervención quirúrgica está indicada para corregir la laxitud del párpado inferior.

 

Entropión cicatricial.

El roce constante de las pestañas con el globo ocular, denominando triquiasis, representa una permanente irritación de cuerpo extraño que produce blefarospasmo, lo que a su vez exarbera el entropión. La conjuntiva está enrojecida por la irritación crónica y se produce lagrimeo. Sólamente el entropión congénito es generalmente asintomático.

El entropión congénito es más frecuente encontrarlo entre los asiáticos, y es raro entre las personas de raza caucásica, donde su mayor frecuencia la encontramos en las formas espásticas y cicatricial.

El entropión congénito resulta de un engrosamiento carnoso de la piel y del músculo orbicular de los párpados cerca del borde de éstos. Generalmente está afectado el borde inferior, aunque puede ser bilateral, y la condición puede persistir en la edad adulta.

Este no suele requerir tratamiento, pero en la medida que se requiera, consistirá en una resección media, semicircular, de piel y tejido muscular del orbicular de los párpados, que puede suplementarse con suturas para producir una eversión cuando ello esté indicado.

Suele ser asintomático y con frecuencia desaparece en los primeros meses de vida.

Entropión espastico o senil. Afecta casi exclusivamente al párpado inferior. Su patogénesis comprende, generalmente, una combinación de factores de importancia variable:

– Las estructuras que sostienen el párpado inferior (ligamento palpebrales, placa tarsal y músculos retractores del párpado) pueden hacerse más laxas con la edad e inducir la inclinación hacia dentro de la placa tarsal.

Esto hace que las fibras del músculo orbicular de los párpados sobrepasen el borde superior de los párpados, intensificando el blefarospasmo resultante del contacto permanente entre las pestañas y el globo ocular.

El enoftalmo senil, que generalmente ocurre en las personas de edad avanzada como resultado de una atrofia del tejido graso orbitario, contribuye aún más a la inestabilidad del párpado inferior.

El tratamiento quirúrgico debe ser ajustado a la situación específica. Generalmente, el tratamiento combina varias técnicas, como el acortamiento horizontal del párpado combinado con el debilitamiento o transposición de las fibras pretarsales del músculo orbicular de los párpados, y el acortamiento vertical de la piel.

El pronostico es favorable con una pronta intervención quirúrgica, aunque la afección suele recurrir. Si se deja sin tratar, el entropión espastico entraña un riesgo de lesión del epitelio corneal con sobreinfección, que suele progresar hasta el síndrome clínico completo de una úlcera corneal serpiginosa.

La forma del entropión cicatricial suele darse como consecuencia de una contractura tarsal postinfecciosa o postraumática, como puede ser el tracoma, las quemaduras y los traumatismos químicos. Entre sus causas se pueden incluir también reacciones alérgicas y tóxicas como pénfigo, síndrome de Stevens-Johnson y síndrome de Lyell.

El tratamiento quirúrgico de esta forma es idéntico al del entropión espástico.

El pronóstico es favorable con una pronta intervención quirúrgica, antes de que ocurran alteraciones corneales.

 

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