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dic 07

Poder refractivo de la córnea y la lágrima

Más de dos tercios de la refracción del ojo se deben a la córnea, cuya potencia refractante varía desde tan sólo 36 D hasta 50 D, aunque suele tener un valor medio aproximado de 43 D (43.05 D para el ojo esquemático exacto). Aunque el índice de refracción de la córnea es de 1.3376, el queratómetro, instrumento diseñado para medir la potencia refractante de la córnea, es calibrado para un índice de refracción 1.3375, ya que tiene en cuenta la refracción que se produce en la superficie posterior de la córnea. Algunos ojos esquemáticos utilizan otros índices de refracción. La fórmula de cálculo de la potencia de la córnea sería:

P = n (1.3376) – 1 / r

La córnea posee una superficie óptica clara debido a la película lagrimal que la cubre. El índice de refracción más utilizado en la lágrima es de 1.336, el mismo que Gullstrand para el acuoso y el vítreo, valor muy próximo al del agua. Es en la película lagrimal donde primeramente   la luz se refracta y no en la córnea. La importancia de considerar que la refracción tiene lugar en la película lagrimal puede demostrarse calculando primero la refracción que se produce entre el aire y la película lagrimal, y calculando luego la refracción que tiene lugar entre la capa lagrimal y la córnea.

P = n (1.336) – 1 / r

Esta ecuación demuestra que la película lagrimal contribuye casi totalmente a la refracción corrientemente atribuida a la córnea. Suponiendo que la película lagrimal es infinitamente delgada, con lo que la superficie anterior de la córnea tendría el mismo radio de curvatura que la superficie anterior de la película lagrimal, la refracción que tendría en la interfase película lagrimal/córnea vendría determinada por la fórmula:

P = 1.376 – 1.336 / r

Valor que da una pequeña fracción de la refracción que se produce entre el aire y la película lagrimal.

La refracción que tiene lugar entre el aire y la película lagrimal es de poca importancia cuando el optometrista prescribe gafas pero, cuando se adaptan lentes de contacto, éstas provocan un cambio en la curvatura de la película lagrimal. Cuando se adapta una lente de contacto semirígida, esta tiende a mantener su curvatura mientras se encuentra sobre la córnea; por lo tanto una lente de contacto con un radio de curvatura más cerrado que el de la película lagrimal dará lugar a que se cierre el radio de curvatura de esta, mientras que una lente de contacto que tenga un radio de curvatura más plano hará que el radio de curvatura de la película lagrimal se aplane. Normalmente, cuando se adaptan lentes de contacto blandas, éstas generalmente se conforman a la curvatura de la película lagrimal.

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